jueves, 20 de diciembre de 2012

Su primer circo sin animales

Mi hija no lo recordará, pero sus mamis han querido que la primera vez que fuera al circo, en este no hubieran animales. Como dijo ayer el presentador de el Circo Gran Fele, "los animales tienen que estar donde les corresponde".

Porque fue el Circo Gran Fele el que elegimos para "su primera vez". Y la experiencia fue muy bonita, aunque quizá Laia no lo entendiera muy bien porque la función, que se llamaba Dulce Cuento de Miedo contaba una historia. El personaje que más disfrutó fue el Señor Pla, el payaso.

Lo cierto es que a mitad de función se durmió. Teniendo en cuenta que se había levantado a las 7:30 para ir a la escoleta, se había pasado todo el día en activo sin siesta y la representación era a las 20:00, su cuerpo no pudo aguantarlo y, a pesar de la música, el ruido, .... ella durmió plácidamente la última media hora.

Yo concretamente lo disfruté mucho, tenía muchísimas ganas de conocer el trabajo de esta compañía valenciana que lleva ya unos cuantos años dedicándose a ésto, y recomiendo a todo el que pueda que los conozca, porque hacen un espectáculo entrañable, donde no hay grandes actuaciones, ni riesgos, pero cuando entras a la carpa tienes la sensación de que te transportas en el tiempo y estás en un circo de los de antes, lo que se ven en las películas. De hecho, me recordó mucho a la película Moulin Rouge, imagino que por la música, los decorados, los vestuarios, ... totalmente recomendable.



lunes, 10 de diciembre de 2012

Laia empezó a ir a la guarde

Llegó el momento que tanto estábamos evitando pero al final ha sido ineludible.

Como Núria ha estado desempleada desde que se quedó embarazada, tomamos la decisión de no llevar a la niña a la guardería porque consideramos que para ella iba a ser lo mejor. Con ello evitaríamos enfermedades inecesarias y separaciones forzadas porque lo mejor sería pasar el día con mamá.

De todos modos y a pesar de la decisión tomada, nos informamos previamente e incluso la pediatra nos dijo que lo alargáramos todo lo que pudiéramos porque, desmontando todos los tópicos que existen, ni es mejor para los niños y niñas porque así socializan (la etapa de socialización de una persona se desarrolla a partir de los dos años o dos años y medio), ni desarrollan mejor su sistema inmune al contraer más enfermedades, ni aprenden más. Según nos dijo, todo ésto son pretextos que nos hemos inventado en esta sociedad para aliviar nuestras conciencias ante la obligada decisión de tener que dejar a nuestros hijos en hijas en centros educativos desde tan pequeños.

La cuestión es que Laia empezará su etapa en infantil a partir de septiembre del año que viene y nos planteamos llevarla a la guardería aunque fueran unas horas al día para que empiece a acostumbrarse a los horarios, a la rutina, y a estar con otros niños y niñas a solas sin mamá y mami.

En un principio no tuvimos plaza y casi que nos alegramos, así que mi suegra se ha encargado de cuidarla durante estos meses ante la incorporación de Núria al trabajo. Pero a mediados de noviembre nos llamaron para decirnos que había una plaza y si queríamos era nuestra, así que después de la compra de babero, mochila, y el pago correspondiente, nuestra niña empezó el día 1 de diciembre a ir a la escoleta desde las 9 de la mañana hasta las 12.

El primer día fue bien porque llevábamos varios días explicándole que iba a empezar a ir al cole porque ya era mayor y que su amiga Claudia estaría allí, así que afrontó el día con ilusión. Pero el resto de los días (que de momento han sido 3) ha entrado llorando, pidiéndole a Núria que no se fuera, con el consiguiente disgusto también para ella. De hecho, el martes fui yo a recogerla y después de preguntarle por lo que había hecho y cómo lo había pasado, me contestó que bien pero que estaba triste porque mamá no estaba. Tiene una sensación de abandono que no ha sentido en ningún momento de su corta vida. Muy triste, la verdad.

La cuestión es que todo esto lo racionalizas y piensas que en algún momento esto tenía que ocurrir, que para ella es lo mejor porque toda la vida no va a estar con mamá y mami, que tiene que adaptarse a madrugar y a unos horarios, pero ¿es justo que lo tenga que aprender tan pequeña?.

El otro día me decía Núria que no tenía claro si habíamos hecho lo mejor, porque podía haber seguido en casa de mi suegra, con ella, paseando, saliendo al mercado, pintando y jugando en su casa, ... y probablemente no sabremos si es mejor o peor porque todo depende de la perspectiva de cómo se mire y la mirada con la que se analice.